La
comunicación y el dialogo es la principal herramienta entre una empresa,
institución u organización con una comunidad. Desde el primer trabajador que
tendrá contacto con la población o comunidad. La forma como se presenta, las
actitudes, posturas y gestos, todos estos elementos serán de suma importancia
para establecerse una buena relación. Esto no quiere decir que, porque hoy día
me comunique bien, mañana y pasado me olvido, pues no, la comunicación es
permanente.
Es
por ello que la comunicación es importante, las empresas deben trabajar con un
personal calificado e interdisciplinario que desarrollen una relación tanto
interna como externa. La humildad, el respeto y la empatía juegan un rol
primordial en el trato. Hay grupos que, al tener poder económico, se sienten
con mucha fuerza, imposición y la comunidad, no. Hay que tratar de busca una
simetría o equilibrio, trabajar en crear un buen ambiente y fortalecer
capacidades para ambas partes.
Muchos
profesionales, están formados bien técnicamente, pero no desarrollan
competencias humanas y sociales, en eso se debe seguir trabajando.
Es
una buena oportunidad para que quienes están en Relaciones Publicas fortalezcan
sus capacidades de interculturalidad, el manejo de personas y el
relacionamiento humano y negociador, que le va a servir hasta en su vida personal
y familiar.
En
el país desde hace unos treinta años, por ejemplo en la mina Tintaya, cuando en
el año 1981 se constituye la empresa minera Especial Tintaya S.A., se establece
un área denominada Relaciones Comunitarias para los procesos de compra de
tierras, de reubicaciones, y relacionamiento con las autoridades locales. Pero
donde empieza a tomar más fuerza es a partir de los noventas, cuando se inician
las inversiones privadas en minería y las empresas inician sus actividades
sociales.
Coincidentemente, también crecen las
expectativas y reclamos de las comunidades. Aparecen organizaciones no
gubernamentales que las apoyan, las orientan, las asesoran y conocen mejor sus
derechos. A fines de los noventa se presentan casos donde la mayor incidencia
de relacionamiento genera conflictividad social.
Por
ejemplo, en esa época, en Tintaya, inician los reclamos con mayor intensidad
por hechos ocurridos durante la construcción del proyecto, justamente por la
compra y expropiaciones de tierras. Recién empiezan a expresar su disconformidad,
su queja, su malestar, y naturalmente allí en Tintaya, el área de relaciones
comunitarias un departamento con apenas dos personas debe afrontar los primeros
conflictos.
A
comienzos del 2000 se reestructura la organización de la empresa y fundamentalmente
la parte de gestión social: el departamento de Relaciones Comunitarias lo
convierten en una Gerencia de Desarrollo Social.
Para
esta oficina se convoca a un gerente que pueda tener una buena interacción y
gestión social en el manejo con las comunidades. Se forma un equipo
multidisciplinario, pero no se podía hacer desarrollo porque estaban
involucrados en un permanente conflicto y el equipo se convirtió en “bombero”,
contrariamente a la política de la empresa que buscaba el desarrollo de la comunidad.
Entonces,
en el 2001, se crea la Fundación Tintaya que hasta ahora existe. Dicha
institución se crea para que no esté involucrada en los conflictos y en los
problemas del día a día, sino que trabaje en proyectos de desarrollo social al
corto, mediano y largo plazo. Empezó con cuatro personas y hoy tiene entre 20 a
30 personas trabajando en diferentes proyectos.
En
lo que corresponde a los conflictos, se veía que no eran fácilmente
solucionables a corto plazo, porque las ONGs tenían una presencia muy fuerte,
bastante sólida, las comunidades confiaban plenamente en ellos. Se tenía que
entender mejor la configuración social, lo que impactaba a la población y lo
que la población estaba sintiendo hacía veinte años atrás.
Con un buena
comunicación y dialogo se construye una buena relación
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