Los
objetivos deben ser específicos y claros. Los objetivos deben establecerse sucintamente,
empleando un lenguaje que pueda ser entendido por todos aquellos que estarán
implicados en la consecución de los resultados. No puede haber discusión alguna
sobre su significado. Como veremos más adelante, se redactarán en el proyecto
utilizando el infinitivo: «informar sobre la celebración del evento X» o «estimular
la Todo objetivo de una campaña de relaciones públicas debe poseer las
siguientes características para poder ser evaluado y calibrar la eficacia de la
campaña.
1. Claridad
asistencia
al evento X». Estos objetivos pueden combinarse («informar y estimular la
asistencia al evento X»), pero esta combinación complicará la medición y
evaluación de ambos objetivos. Por tanto, es aconsejable utilizar una frase por
objetivo.
2.
Redacción
Los
objetivos deben redactarse. Si están reflejados en un documento, sirven de punto
de referencia durante el proceso de planificación. Cuando se produce un
desacuerdo sobre algún elemento del proceso de planificación, la mejor solución
es revisar exactamente lo que se pretende a través de los objetivos. En
definitiva, si los objetivos están escritos en un documento, sirven de guía
tangible en la fase de evaluación y constituyen un termómetro para calibrar la
eficacia del proyecto. Si no lo están, no servirán.
3.
Aceptabilidad
Los
objetivos deben ser aceptables. Esta característica se refiere a la
aceptabilidad del objetivo por parte de la dirección de la organización. Para
ser aceptable, un objetivo debe estar en consonancia con la misión, las metas y
los objetivos de la organización como tal y además fomentarlos. Deben tratar de
asuntos, problemas, reformas o mejoras con valor para los directivos.
4.
Medición y alterabilidad
5.
Realismo
Los
objetivos deben ser realistas y alcanzables. ¿Puede el profesional de las
relaciones públicas realmente alcanzar aquello que su objetivo especifica que
logrará? Fijar objetivos claros facilita que sean realistas. Con todo, necesita
tener la vista puesta en una mejora significativa. Los altos ejecutivos
despreciarán aquellos objetivos de fácil alcance.
Los
directivos empresariales respetan poco a los empleados o asesores que no están dispuestos
a ambicionar un poco más ni a arriesgarse. En consecuencia, ser realistas no quiere
decir que sean fáciles y sencillos. Simplemente significa que se pueden
alcanzar con el trabajo bien hecho, corriendo riesgos y con un espíritu
ambicioso.
6.
Credibilidad

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