Los
profesionales de las relaciones públicas deben determinar objetivos para luego diseñar
programas de los cuales sean obviamente responsables de su éxito o fracaso, si
bien es cierto que en función de la meta a la que están subordinados, algunos pueden
ser fijados atendiendo a los requerimientos de otras funciones organizativas, como,
por ejemplo, los recursos humanos en programas de comunicación interna.
Los
objetivos deben ser temporalizados y, por consiguiente, programarse, en el sentido
de que debemos saber cuándo esperamos obtener resultados. La duración de una
campaña de relaciones públicas está determinada por el problema que la provoca.
Algunos
asuntos requieren esfuerzos de corta duración (entre seis meses y un año), mientras
otros suponen situaciones que hay que afrontar a largo plazo. Algunas campañas están
intrínsecamente limitadas, como una campaña de prensa sobre un acontecimiento.
Otros
constituyen empeños para cambiar percepciones, actitudes, opiniones o
comportamientos, que suelen evolucionar y alterarse muy despacio. Los objetivos
han de delimitar un marco temporal en el cual debe cumplirse la campaña.

No hay comentarios:
Publicar un comentario